por Ana Soria Pineda
El conejo adobado es una receta histórica de la Sierra de Benalmádena vinculada a las antiguas técnicas de conservación de los alimentos. El uso de adobos y especias permitía prolongar la vida útil de la carne, dando lugar a un plato profundamente arraigado en la tradición rural de la zona.
Disponer el conejo en una cazuela baja.
Agregar el aceite, el vinagre y el resto de los ingredientes.
Tapar la cazuela y dejar hervir a fuego muy lento durante 3 o 4 horas.
Se puede servir frío, templado o caliente.
El conejo fue la proteína más extendida en la España agrícola y pastoril. Los romanos ya valoraban su carne magra, pero fueron las técnicas de cocina andalusí las que perfeccionaron el uso de las especias. La técnica del adobo nació mucho antes de la existencia de los refrigeradores. Sumergir la carne en elementos ácidos como el vinagre o el vino blanco, junto a la sal, detenía la proliferación de bacterias. Lo que comenzó como un método puramente funcional de conservación, se transformó con los siglos en una seña de identidad culinaria.
Descubre cómo Diego Gallegos recupera el Conejo adobado, una receta histórica ligada a la tradición rural de Benalmádena.