por Ana Serrano Balbuena
El pestiño es uno de los dulces más representativos de Andalucía y el resultado de siglos de influencias culturales compartidas. Su característica masa frita, aromatizada con ingredientes tradicionales, ha convertido esta receta en un imprescindible de celebraciones y festividades populares.
En una sartén con aceite poner las cáscaras de los cítricos. Cuando estén friéndose, echar el ajonjolí y la matalauva y apartar del fuego para que no se quemen. Dejar enfriar.
Quitando las cáscaras, verter todo en un bol con el vino, el agua y la pizca de sal.
Echar la harina en el bol poco a poco e ir amasando hasta obtener una masa elástica. Cuando esté lista dejar reposar unos 30 minutos, tapada con un paño.
Poner a calentar aceite en abundancia. Una vez caliente, partir la masa en dos bolas y con la ayuda de un rodillo estirar la masa lo más fina posible durante 2 o 3 minutos. Cortar en cuadrados de unos 7 cm y unir los dos picos opuestos antes de freír.
Para emborrizar, se pone la miel con un taponcito de anís en el fuego, siempre suave, y cuando esté derretida se van mojando los pestiños previamente fritos.
Los pestiños son un dulce tradicional muy energético, ricos en carbohidratos y grasas y especialmente calóricos por la fritura y la miel.
Aprende a elaborar los Pestiños de la mano de Diego Gallegos y descubre una de las recetas más emblemáticas de la repostería andaluza.