por Ana Escobar Bañasco
Las sopas colorás nacieron de la cocina de subsistencia de los trabajadores del campo, que aprovechaban ingredientes sencillos y fáciles de conservar. Su característico color rojizo, aportado por tomates, pimientos y pimentón, convirtió este plato humilde en una de las recetas más reconocibles de la tradición andaluza.
Poner la sartén con un cucharón de aceite. Cuando esté caliente, se pican dos dientes de ajo y media cebolla. Se doran un poco y se saca a un plato.
Introducir en la sartén los pimientos, los tomates y la cebolla. Cuando el sofrito está casi listo se echan los pimientos asados y el pimentón y se rehoga.
Añadir las almejas hasta que abran, luego los jureles y remover un poco.
En una olla con dos litros de agua se echa todo el sofrito, el majado, la hierbabuena, la sal y el azafrán. Cuando rompa a hervir, apartar y dejar reposar.
Cortar unas rebanadas de pan asentado, de unos 4 mm, y colocarlas en cada plato. Con el cucharón, verter el contenido de la olla por encima.
Este plato es muy rico en proteínas de alta calidad. También tiene gran aporte de ácido Omega 3, hierro, yodo, vitaminas D y B-12, antioxidantes (licopeno y carotenoides) y minerales digestivos y antiinflamatorios.
Descubre los secretos de las Sopas colorás de la mano de Diego Gallegos y viaja a la cocina tradicional de los jornaleros andaluces.